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El Mundo del Arte
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miércoles, 08 de septiembre de 2010
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![]() Asistiendo a una sala de conciertos
Por: Mtro. Hugo Ricardo García y García. Coordinador del Área de Música de Bellas Artes UPAEP
Hoy en día es fácil oír música… Oímos melodías de todo tipo recorrer las calles de la ciudad, la casa, la escuela o la oficina… en todos ellos disponemos, por lo menos, de algún aparato que las reproducen: radios, televisores, reproductores de discos compactos, de mp3, computadoras, etc. No es necesario levantarse de un sillón para escuchar a nuestro cantante o intérprete favorito. Sin embargo, la experiencia de asistir a un concierto en vivo siempre será mucho más enriquecedora y placentera que cualquier reproducción “artificial” de música. Resulta extraordinaria la magia que crea el momento donde el intérprete y el oyente se encuentran frente a frente en un maravilloso concierto.
Cuando asistimos a un concierto, lo primero que debemos tomar en cuenta es:
Realmente son muy pocas las personas que tienen la capacidad y el talento que se requieren para poder dominar un instrumento. Ahora, te pregunto: ¿Y el público?, nosotros como público, ¿qué condiciones debemos tener?, ¿acaso debemos estudiar para ser un buen oyente…? ¡Caramba, en esto sí que no habías pensado, verdad…? Pues te voy a decir que nosotros como público jugamos un papel importantísimo en los conciertos, evidentemente el éxito o el fracaso de una obra depende en gran medida del público. Claro está que si acudimos con mayor frecuencia a conciertos nuestros oídos y nuestro cuerpo se van adaptando a este encuentro, van conociendo y experimentando más las sensaciones que la música nos ofrece. Ahora bien, es conveniente tener presente algunos detalles para poder disfrutar plenamente todas estas sensaciones que un concierto nos propone, para esto te voy a dar algunos consejos en lo que podríamos llamar:
CONSEJOS PRÁCTICOS PARA UN PÚBLICO INTELIGENTE
1.- Distingue entre “oír” y “escuchar”
Esto es lo primero que debemos advertir. ¿Has prestado atención a la música de un centro comercial?, ¿la de un elevador, una sala de espera?, ¿la de los chicos que desorganizadamente ponen en sus autos en un afán hacerse sentir presentes?, ¿o la que podemos bailar en una fiesta?... todas esas son músicas que se oyen, que están en el ambiente pero a las que no les prestamos la más mínima atención. ¡ESCUCHAR, ah eso es otra cosa! Significa tener una actitud atenta y estar dispuestos a recibir sensaciones mucho más intensas, con un mensaje determinado. Si queremos escuchar algo importante no podemos estar al mismo tiempo bailando, hablando con otra persona o mirando una revista o la televisión. Escuchar implica centrar toda nuestra atención en los sonidos que percibimos.
La música que vamos a escuchar en un auditorio, sala de conciertos o teatro ( sea del tipo que sea) es para escuchar.
2.- Sé puntual
Cuando vamos al cine has percibido lo molesto que es cuando alguien llega tarde y nos hace perder el hilo de la película al entrar haciendo ruido, molestándonos cuando pasa entre las filas, cuando se cuela la luz en la sala una vez comenzado el film… Ahora traslademos estas situaciones a un concierto, estas acciones son una completa falta de respeto hacia la música y sus intérpretes. Para no caer en estas situaciones toma en cuenta lo siguiente:
Cuando vamos a un concierto debemos saber de antemano la hora en que éste dará inicio.
Por lo menos trata de llegar 20 minutos antes. En ocasiones dependiendo del tipo de concierto debemos prever llegar hasta con una hora de anticipación.
Si se te ha hecho tarde, no rompas la magia de la música y la concentración del público y los músicos queriendo entrar a mitad de una obra, es conveniente esperar al intermedio o, al menos, a que haya una pausa por aplausos para ocupar tu lugar en la sala.
3.- Guarda silencio
Para un público inteligente esta debe ser una característica importante. Podemos imaginar que la música es como un dibujo. El músico realiza sus trazos para pintar la música sobre un gran lienzo en blanco, y el lienzo sobre el que el intérprete pintará sus notas será… nuestro silencio. Si acaso hiciéramos ruido estaríamos llenando de manchas el limpio espacio donde se dibujará la música, de esta forma lamentablemente no disfrutaremos nosotros, ni los demás asistentes ni dejaremos que los músicos plasmen los bellos colores de las melodías que interpretan. Por lo tanto:
Si tienes hambre, come primero y luego, asiste al auditorio. No cometas el grave error de comer caramelos, chucherías o cualquier otra cosa durante el concierto. Es muy molesto escuchar el crujir de las envolturas de sus empaques.
Si tienes teléfono celular ¡APÁGALO! Y si lo olvidaras y llegara a sonar apágalo lo más pronto posible, NO CONTESTES y mucho menos salgas corriendo buscando la salida más próxima.
Si quieres platicar con tus amigos, vete a una cafetería o a un parque.
Si tienes resfriado y no puedes dejar de toser o estornudar, quédate tranquilamente en casa, abrígate bien, toma un té caliente y por tu programa favorito en la tele.
4- Aprende cuándo aplaudir.
Es común que en las presentaciones de música pop se aplauda en medio de las canciones cuando nos gusta mucho un tema en ocasiones solemos acompañarlo con las palmas. En la música clásica se suelen dosificar más los aplausos.
Generalmente a la entrada del auditorio nos hacen llegar el llamado programa de mano que nos indica el repertorio que va a interpretarse en ese concierto. Esta es una guía para el aplauso. Cuando son lo que llamamos piezas sueltas, que son obras pequeñas, es permitido aplaudir al final de cada una de ellas. Hay otras que por el contrario se suelen componer de varias partes o “movimientos”, lo correcto es esperar hasta que terminen todos ellos para aplaudir, en un concierto barroco por lo general veremos algo así: Allegro, Adagio, Allegro, estos son los movimientos, al final de ellos aplaudimos. En una sinfonía como la Novena de Beethoven que se compone de Allegro ma non tropo, Molto Vivace, Adagio Molto e cantábile y Presto por lo regular debemos esperar hasta el final aunque esto implique retener nuestro aplauso por más de una hora aunque, en determinadas ocasiones cuando la ejecución de un movimiento ha sido muy bella es permitido aplaudir al final de ésta. Ahora bien lo más conveniente cuando tengamos dudas de cuando aplaudir es mejor no hacerlo y esperar al final y entonces sí aplaudir con gran emoción.
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